No apta para animalistas.
Un hombre, Pedro, todos los días se dedicaba a matar a un animal, despellejarlo, vender su carne y hacerse ropa con su piel y su pelo.
El hombre estaba loco, y bebía la sangre que sobraba de los animales que mataba, y comía los ojos, pezuñas y garras de los animales, también almorzaba o desayunaba bichos.
Con los órganos de los animales se limpiaba y curaba las heridas. Pero un día, su capa de piel de león cobró vida y lo atacó.
Era muy grande y fuerte y rompió las paredes de su casa, el hombre gritó pidiendo ayuda, pero las personas que tenía más cerca de él sabían que estaba loco y que mataba animales sin parar, por lo que no quisieron ayudarle.
Al final el hombre murió atacado por una capa de piel que el mismo había matado, nadie se preocupó por él.