Un día en una tumba de un cementerio una niña llamada Lili echaba bicarbonato y chocolate en la tumba de su novio.
Lili era una niña que aspiraba a científica, lo mismo podía probar a mezclar especias que lejía y acetona.
Cada día hacia un experimento nuevo, y cuando salia bien lo añadia a su colección de experimentos que podrian llevarse un premio nobel.
Días antes su novio falleció en un accidente y ella echó a llorar cada noche, pero se le ocurrió cómo salvarlo.
Al realizar y echar la mezcla que le devolvería la vida a su novio y que le devolvería a ella la felicidad se oyó un sonido aterrador que retumbó en el cementerio.
Espectros, zombis y vampiros salieron de sus tumbas.
Todo se volvio negro, la luna fue tapada por nubes oscuras y los aullidos de lobos en las montañas sonaban más intensos, el caos aumentaba por segundos.
Lili corrió y corrió intentando huir, se encerró en su casa y se tumbó en la cama intentando no hacer ruido, pero sin querer se quedó dormida y soñó con que todo se arreglaba y volvía a ver a su novio.
Al despertar el mundo se había sumido en un apocalipsis por intentar revivir a alguien a quien amaba.
Minutos después unas vampiras asaltaron la casa y le mordieron. Ella formó parte de su caos, haciendo que no pudiese recuperar su amor perdido, ni encontrarlo.