En un pueblo perdido unos niños jugaban al fútbol y el más torpe embarmarcó la pelota en la casa del hombre más gruñón del pueblo.
— Perdone señor, se nos ha embarcado la pelota, ¿nos la puede devolver? —
— Claro — respondió el gruñón — Pero no tengo ganas de hacerlo, por lo que despidos de vuestra pelotita —
Y como en el pueblo no había tiendas, tendrían que esperar a que sus padres tuvieran que salir del pueblo para comprar o adentrarse en el bosque de la bruja.
Como no querían problemas con la bruja, esperaron al día siguiente: el día de las compras.
Sus padres irían a navegar para alcanzar la ciudad y ellos también irían.
Amaneció y los habitantes del pueblo salieron a comprar a la ciudad.
Cuando iban por la mitad del trayecto un niño desapareció y diez minutos después el barco empezó a moverse, se asomaron y vieron un kraken sacudiendo el barco, pero de repente un ceto apareció y empezó a pelearse con el kraken y salió victorioso, pero los habitantes del pueblo no y ahora se dice que el pueblo está maldito y si embarcas una pelota los seres más malvados aparecerán en tu busca para tener una cena deliciosa.