Érase una vez un fantasma y un vampiro, ambos se dedicaban a pelearse mutuamente, pero como ninguno podía matar al otro, la pelea nunca terminaba y era inútil, llevaban más de tres siglos peleados y desconocían el motivo, pero querían seguir peleados. Muchas personas se habían metido en sus peleas y habían acabado o convertidos en vampiros, o convertidos en fantasmas.

Hasta que un día el fantasma desapareció y el vampiro lo buscó por todo el mundo, pero no lo encontró.
Durante toda la eternidad el fantasma viajó a la velocidad de la luz en busca de vida en el espacio y la encontró.
El fantasma se quedó a vivir y mandó a unos alienígenas al planeta Tierra pero cuando llegaron estaba destruido, sólo quedaban en pie un ejército increíblemente grande de vampiros que también acabaron con los alienígenas, por lo que el fantasma no pudo saber porque no habían vuelto sus amigos.